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Mi Luna>Mi Ciclo>Mi Proceso>Mi Cuerpo>Mi Sangre…¡la Pinche Sangre! – Por Corona, Ilustrado por Angélica Martínez

Hace unos días navegando por IG, ví una ilustración de @bodeburnout que me hizo reflexionar sobre la menstruación, la sangre, lo incómodo y lo mucho que puede llegar a mover tus hábitos un pequeño desajuste de todo ese ritual que es el menstruar.

Quiero hablarles esta vez de una cosa un poco más personal y saliéndome de las etiquetas de sí es o no sociológico lo que escribo, porque más allá de mi formación, soy mujer y soy menstruante. 

Así que,  hablemos de la sangre, ¡Welcome Halloween!

Hace poco más de un año atravesé por uno de los procesos más difíciles de mi vida y en ese momento decidí colocarme el DIU, ya sé, no sabía en lo que metía…esa pequeña cosita de cobre dentro de mí, llegó a revolucionar y fracturar más, mi ya mala relación con mi periodo. 

De menstruar 3 días con flujo medio, cada dos a tres meses, empecé a menstruar 7 u 8 días, con flujo hiper abundante, cólicos leves, pero neta parecía un presa desbordada, me sentía insegura todo el día, toda la noche, manchaba todo, odiaba sangrar por tanto tiempo, me sentía agotada y de malas una semana al mes.

UNA SEMANA AL MES, ¡es mucho tiempo para pasarla tan mal contigo misma!

Meses después llegó la copa a mi vida y no, no mejoró nada; sumó preocupaciones a mi vida una madrecita que se desbordaba todo el tiempo, a todas horas y que me hacía correr al baño de la oficina, vaciarla, colocarla, enojarme por todo lo que se había manchado y a la hora repetir el proceso. 

Claro, mi pelea era conmigo misma, siempre había sido así, sólo que ahora me culpaba por sangrar a mares, me culpaba por el DIU y por los cambios que tuve que aceptar por tener un útero fértil…pura culpa y culpa.

¿Que cómo lo sané, cómo me liberé o cómo ajusté de nuevo mi ritual? 

No lo he hecho, estoy justo en ese camino ahora mismo, estoy en la parte donde acepto y no culpo. 

Es súper difícil evitar ese hábito que debilita tu percepción de ti, aunque tampoco se trata de evitar y negar lo incómodo que es o puede ser el expulsar sangre de vez en cuando, porque yo jamás me voy a acostumbrar a ese feeling después de estar mucho tiempo sentada, pararte y sentir que un río te baja sin control… 

El punto es no odiarlo y aprender a que la incomodidad no es sinónimo de vergüenza, ocultismo y suciedad, se es un poco más dueña de sí misma cuando aceptas que mancharte, estar hormonal, comer de más y hablar abiertamente de tu periodo, ¡ES NORMAL! y se abraza, porque, qué hueva vivir peleada con tu cuerpo, ¿no?

Así que dense tiempo, experimenten herramientas de contención de la marea o dejen de usarlas; usen hormonas o no, pero neta dejemos de satanizar nuestro periodo y nuestra pinche sangre.  

 

XOXO.

Escrito por la maravillosa: C o r o n a

Síguela en Instagram: @coro.na

Ilustrado por la fabulosa: Angie Martínez

Síguela en Instagram: @mooz.__

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